En Perfil, el incumplimiento de la ley y el doble discurso son moneda corriente. Quienes están en la empresa desde hace algunos años lo saben muy bien. Los que llegaron hace poco, lo han descubierto rápidamente.

A lo largo de la historia reciente, fueron varios los acontecimientos que nos encontraron a los trabajadores de Perfil en la defensa de los puestos de trabajo. Tanto ante el cierre del diario -allá por el 98- como en plena crisis del 2002, cuando se intento voltear el Estatuto del Periodista para despedir a más de 200 compañeros. Organización gremial y trabajadores supimos, todos juntos, resguardar nuestros derechos e impedir cualquier maniobra de la empresa, que, escudándose en una supuesta crisis, quería arrojar por la ventana a cientos de trabajadores de prensa a la calle. En ese momento todavía estábamos lejos de poder discutir salarios. La pelea era más inmediata: evitar despidos. La lucha rindió. El compañero que quiso quedarse en Perfil pudo hacerlo, y sin condicionamientos.

Hoy el panorama empresarial es otro, las vacas han engordado, aunque en nuestros platos esto por ahora no se vea reflejado.

Tanto en el conjunto de las revistas y los sectores administrativos y de servicios de la editorial, como en el diario y la puntocom, la situación laboral es insostenible. Peleas titánicas para lograr un franco compensatorio; aire “acondicionado” caliente en verano y frío en invierno; “estiramiento” de la jornada habitual de trabajo; cierres “kilométricos”, donde no se pagan horas extras formalizando de “facto” la violación a todas las disposiciones legales existentes, y recortes presupuestarios, un típico chicaneo para “pintar” una crisis al momento de discutir salarios, algo que afecta el correcto desenvolvimiento en las tareas cotidianas de los trabajadores y que muchas veces pone en riesgo la salud e integridad física.

Los reclamos son muchos y de distinta índole, pero hay uno que nos atraviesa a todos por igual: los bajos salarios.

Sepa todo el mundo que no somos empleados de Kosiuko ni estamos en el sudeste asiático cosiendo zapatillas, mucho menos somos un banco crediticio para financiar con nuestros salarios el riesgo empresarial que otros no asumen. Y aunque constantemente intenten hacernos sentir un poco textiles, un poco zapateros y un poco financistas, somos trabajadores de prensa del Grupo Perfil, una empresa en expansión que ha declarado públicamente, que en el 2006 tuvo ganancias. Queremos lo que por trabajo nos corresponde.

Los trabajadores de Perfil hemos emprendido un camino: pelear para lograr un salario digno y una mejor calidad de vida. La lucha colectiva nos demostró, por mucho que le pese a la patronal, que la única verdad no es la que la ellos insisten en mostrarnos. Nosotros también tenemos una verdad. La que construimos paso a paso en las Asambleas, la que surge de nuestras necesidades y de nuestros derechos violados todos los días. Contra eso no hay quien pueda argumentar. Están equivocados aquellos que tengan como único norte el incremento de su rentabilidad, o la ampliación de su franja de mercado, sin comprender que el mayor capital con el que cuentan es el capital humano y deben cuidarlo. La libertad de expresión sin exclusiones, el periodismo puro y una vida mejor para todos, no puede convivir con la naturalización empresaria de la precariedad laboral.

Nuestras demandas no son un supuesto. Son el reflejo de la vida que nos toca vivir con sueldos, que en muchos, casos rozan la línea de la pobreza.

Es una obligación de las empresas, no un favor. Cada mes, cerca de 840.000 empleadores de todo el país registrados en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), deben presentar ante el organismo una declaración jurada junto con los aportes y contribuciones de sus empleados. Pero muchos no cumplen, entre ellos Editorial Perfil y Diario Perfil.

En la página de la AFIP (www.afip.gov.ar) el trabajador puede comprobar si los aportes descontados de su sueldo durante los últimos doce meses llegaron a buen destino, si la empresa registra demoras o bien si esos montos fueron declarados sin pagarse. Ante este problema se encontraría al menos una docena de compañeros que diariamente trabajan en el edificio de Chacabuco 271, a quienes Perfil les descontó contribuciones y aportes previsionales entre agosto y noviembre del años pasado –según figura en los recibos de sueldo-, pero que, al chequear en internet, detectaron que la empresa no cumplió con los depósitos ante el ente recaudador.

Al ingresar al sitio de la AFIP, el trabajador debe ir al link “Empleados (EM)”, luego a “Mis aportes” y a “Acceder sin clave fiscal a una consulta básica”.

El mismo control se puede hacer a través de las páginas web de los bancos, con la clave de homebanking –se tramita en los cajeros- o con la clave fiscal a través del sitio de AFIP.

A su vez, el sitio de la ANSES (www.anses.gov.ar) permite al empleado conocer más detalles de los aportes hechos a lo largo de su historia laboral en relación de dependencia.

Ante dudas e irregularidades, escribir a perfiliano@gmail.com

Febrero 2, 2007

página 2

Es un hecho que los trabajadores de Perfil tenemos salarios atrasados en el sector periodístico y administrativo respecto a lo que ocurre en el resto del gremio y al conjunto de la economía nacional.

Los sueldos de los trabajadores del diario arrancan en $ 900 (en mano) más $ 264 de tickets y raramente superan los $ 1.400 netos. Una situación similar sufren los compañeros de revistas, fotografía, archivo y administración, entre otros.

Estos sueldos no son comparables ni siquiera con los de diarios especializados que alegan no ser rentables, como El Cronista Comercial, donde el sueldo más bajo de un redactor supera por mucho los sueldos iniciales de Perfil. Tampoco con los de trabajadores de menor calificación como camioneros (sueldos promedio de $ 3.000) y conductores de trenes ($ 3.500).

La situación también es grave en relación al resto de los trabajadores. Desde fines de 2001, los ingresos de los Asalariados Privados Registrados crecieron 94,5% (Indice de Salarios del Indec, citado por Ernesto Kritz durante octubre último en “La situación laboral y social de la Argentina”, presentado en la Universidad del CEMA).

Este 94,5% está lejos de los aumentos otorgados por Editorial Perfil en 2005 (12%) y 2006 (10% más 5% no remunerativo). La evolución salarial de los trabajadores de Perfil fue menor que la del mercado.

Además, hay que considerar que tradicionalmente Editorial Perfil estuvo entre las empresas que menores sueldos pagó en el mercado periodístico, lo que agrava aún más la situación.

Parece increíble, pero los números casi nunca mienten: la última Línea de Pobreza conocida (octubre 2006) se ubica en $ 869,34, lo que coloca a muchos trabajadores de la empresa casi en situación de pobreza.

Esto último se ve agravado por la creciente distancia entre una inflación oficial (10% anualizado) y otra real, cuya distancia es por lo menos del 50% con respecto a la oficial. En las últimas semanas, los precios de los alimentos han subido un 35%.

De acuerdo con el mismo Indice de Precios al Consumidor (la inflación oficial), en el acumulado enero-octubre el costo de vida creció 8%, pero Educación lo hizo al 20,6%; Indumentaria, 13,7%, y Vivienda y Servicios Básicos, 10%. Excepto que Editorial Perfil pretenda trabajadores mal educados, vestidos con ropas harapientas y que habiten viviendas precarias, estos números -que reflejan sólo la situación de 2006- deberían ser tomados en cuenta.

El 5 de diciembre, los trabajadores de Perfil iniciamos un reclamo por el atraso crónico de nuestros salarios y decidimos convocarnos en asamblea hasta lograr que la empresa acepte discutir nuestras demandas. En forma sostenida, realizamos asambleas generales donde exigimos el aumento salarial. En el último mes del año hicimos cinco. En enero, perdimos la cuenta.

Con una Línea de Pobreza que en octubre pasado se ubicaba en $870 y una Canasta Familiar que rondaba los $2.300, nuestras aspiraciones legítimas de una vida mejor son urgentes. La inflación real se ha comido los magros aumentos conseguidos en el 2006.

Perfil es una empresa multinacional en expansión. Su facturación está en ascenso. A pesar de esto, incumple con la ley no abonando los salarios en fecha, violando reiteradamente la legislación laboral vigente en relación a horas extras, francos compensatorios (desconociendo en la práctica la jornada de trabajo semanal de 36 horas tal como marca el Estatuto del Periodista Profesional y del Personal Administrativo de Empresas Periodísticas de acuerdo a los art. 34 y 8, respectivamente), aportes fuera de término de las cargas sociales, condiciones ambientales de trabajo inhumanas, etc. Todo esto, además de la insólita negativa (amparándose en viejas normas de la última dictadura) a abonar la jornada correspondiente al Día del Periodista como horas extras al cien por ciento, otorgándosele al trabajador que desarrollara su trabajo en la fecha un franco compensatorio al día siguiente, y el silencio ante el reclamo de aumento del pago por Antigüedad al uno por ciento del salario por año trabajado y la devolución de las quitas salariales efectuadas durante la crisis del 2001/2002. Como se puede ver, la lista es larga.

PROPUESTA DE INCREMENTOS SALARIALES

Según  los datos anteriores, se detalla a continuación la propuesta de aumentos salariales elaborada por la Comisión Gremial Interna, votada en la Asamblea General del martes 28 de noviembre de 2006.

• Trabajadores que ganan menos de $ 2.000 en mano: 50% de incremento salarial.
• Trabajadores que ganan de $ 2.001 a $ 3.000 en mano: 30% de incremento salarial.
• Trabajadores que ganan de $ 3.001 a $ 4.000: 20% de incremento salarial.
• Trabajadores que ganan  más de $ 4.000 en mano: 5% de incremento salarial.
• Tickets restaurante: aumento de $ 12 a $ 16 diarios. El incremento sería del 33%. En estos días el bar de Perfil aumentó sus precios 25%. Universalización del beneficio para todos los trabajadores del grupo.
• Guardería: aumento de $ 350 a $ 450 mensuales. Pago del beneficio hasta los 4 años calendario.
• Bonus Anual: reparto sin exclusiones, entre todos los trabajadores de cada medio y sector.

Le recordamos a Perfil que, en virtud de la actual situación de ingresos de sus trabajadores, esta propuesta está entre las más moderadas que podemos realizar para ir disminuyendo la situación de vulnerabilidad de gran parte de los trabajadores del grupo. Consideramos que ningún trabajador que percibe sueldos de 900 pesos puede realizar una tarea de excelencia como la editorial pretende para sus publicaciones, menos aún, en las condiciones laborales con las que convivimos.

La libertad de expresión es el derecho de todo individuo a dar a conocer sus ideas en forma libre y sin censura. Es un derecho fundamental defendido bajo el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los sistemas democráticos se basan tanto en este derecho como el del voto universal.
Durante mucho tiempo la libertad de prensa fue atacada y anulada. Muchos experimentos políticos y sociales del siglo XX necesitaron intervenir los medios de comunicación y las libertades personales para constituirse. La lista es larga y muy triste. La historia argentina reciente forma parte de esa lista.
El derecho a expresarse puede ser vulnerado por todas las formas del poder. En una sociedad económicamente frágil, el dinero y la capacidad de dar trabajo forman una de las formas más perversas de presión sobre los derechos de los individuos. Más perverso aún es valerse de ese derecho para crear escenarios favorables a otras intenciones.
La cuestión no debería reducirse, como dice Humpty Dumpty en Alicia a través del espejo, a saber quién es el que manda y punto. Aunque muchas veces eso es lo que ocurre. Se dice que cuando Joseph Goebbels, icono del nacionalsocialismo y ministro de propaganda de Adolf Hitler, contrataba un redactor para alguna radio o periódico del partido nazi les decía: “Acá hay libertad de prensa garantizada para todos, solamente tienen que tener bien presente que funciona hasta donde yo digo”. Es probable que la anécdota, pomposa y efectista, sea apócrifa pero el enunciado es tan contradictorio (la primera idea es anulada por la segunda) como vigente en ciertas estructuras periodísticas.
La libertad de expresión no puede ser selectiva y funcionar en algunos casos y en otros no. La sociedad argentina no merece dobles discursos alrededor de este derecho, fundamental para la construcción de una democracia moderna.

Febrero 2, 2007

página 3

“A LA EMPRESA LE DA MUCHO MIEDO CUANDO LOS TRABAJADORES ESTÁN JUNTOS Y ORGANIZADOS”

Los trabajadores del diario La Nación consiguieron un aumento salarial de 500 pesos, además de abrir la discusión sobre horas extras, feriados trabajados que no se pagan y distintos beneficios que cobra sólo una parte del personal. Con la primavera, eclosionó el conflicto: el 21 de septiembre pasado, una asamblea en la mismísima redacción del centenario matutino que fundó Bartolomé Mitre pidió una recomposición de 2.000 pesos para todos los trabajadores de la empresa.

Gladis Brotzman trabaja en la sección Reclamos y es delegada desde hace 10 años, mientras que Silvia Acero cumple funciones en la Gerencia Comercial y forma parte de la Comisión Gremial Interna desde hace 22. Nuestro Perfil dialogó con ambas para conocer detalles de la lucha en el diario centenario.

Nuestro Perfil: ¿Cómo comenzó el conflicto?
Gladis Brotzman: Se genera a partir del reclamo de recomposición salarial. Arrastrábamos toda una negociación que surge a partir del 2001 con la salida de la Convertibilidad. Hasta esa época no pasaba nada, había un montón de desviaciones de convenio, y se fue formando todo un clima de disconformidad. La redacción se modificó, ya que antes era pasiva y para nada comprometida con lo sindical. Pero las desviaciones de convenio, las condiciones de trabajo insalubres y los salarios bajos, hicieron ebullición.

Silvia Acero: El 21 de septiembre es la primera asamblea por salarios que ocasionó el último conflicto. Se decidió pedir 2.000 pesos de aumento para todos los trabajadores. En el caso de un redactor, que gana un básico de 1.940 pesos, significaba una suba de 100 por ciento. La empresa considera que de subdirector para arriba es personal jerarquizado y no le da el mismo trato que al resto del personal. Para el convenio colectivo 301, hasta el Secretario de Redacción es representado nuestro. Por eso pedimos que toda esa gente esté incluida en este ajuste salarial. La empresa todavía no lo acepta y está en discusión para este año.

NP: ¿Cuánta gente va a las asambleas y dónde se hacen?
SA: Somos 500 personas con la redacción, la administración y la intendencia. Por supuesto que no venían todos. Las asambleas más numerosas deben haber sido de 140, como mucho. Se hacen en la redacción, producto de la lucha. Porque estaba prohibido, se hacían en un lugar de administración donde no hay gente. La lucha de los trabajadores de todos estos años impuso que ahora se hagan siempre en la redacción.

NP: ¿Cómo respondió la empresa ante el pedido de la asamblea?
SA: Cuando le bajamos la propuesta de los 2000 pesos, la patronal puso el grito en el cielo y llevó el conflicto al Ministerio de Trabajo. Las audiencias se hicieron siempre ahí, por lo que no se conversó acá sino que tuvimos que ir con el funcionario. Las asambleas sucesivas insistían, y siempre salía el mismo mandato por unanimidad: pedir los 2.000 pesos. La empresa argumentaba que, ante semejante cifra, ellos no podían ni siquiera aproximarse, con lo cual estuvimos mucho tiempo sin que formulasen una propuesta. Después vino una oferta de 150 pesos. Ahí se armó el conflicto. Las asambleas duraban cada vez más y se nos denunciaba por atrasar el diario.

NP­: ¿Cómo se llegó a la cifra de 500 pesos?
SA: La empresa cometió un error garrafal. Un día que había una asamblea que se suponía que iba a tardar mucho, porque eran 150 pesos que había que discutir, ellos se anticiparon. La asamblea termino en un horario normal, a las ocho de la noche, y decidieron sacar una edición de emergencia. El otro error garrafal que cometieron, fue que agarraron 20 personas de la Redacción y les dieron un aumento de más de 20 por ciento. Entonces, denunciamos en el Ministerio que en medio de la negociación se dieron aumentos selectivos y que, además, se sacó un diario de emergencia cuando la asamblea no había ocasionado ese conflicto. Eso a ellos los golpeó un poco. Porque no es que el Ministerio de Trabajo está con las comisiones internas a los abrazos, pero hay errores que no pueden dejar pasar. Esto los golpeó políticamente, entonces fueron subiendo las ofertas, hasta que llegamos a estos famosos 500 pesos que hemos conseguido, que son 300 pesos no remunerativos, que se cobraron el 15 de diciembre y que en abril se incorporan al sueldo, más 200 pesos más. En la asamblea no fue unánime la aceptación de esto. Pero se evaluó que mucho no se podía seguir por las vacaciones.

NP­: ¿Cómo llegó la conciliación obligatoria?
SA: Hicimos recorridas por la Redacción invitando a los compañeros que se quedaban trabajando, con aplausos, a que se sumaran a la asamblea. Y la última medida fue hacer la asamblea delante de Héctor D’Amico, que es el Secretario de Redacción. D’amico estaba en su escritorio y delante estaba toda la asamblea reunida discutiendo, hasta que llegó la conciliación obligatoria. Se nos comunicó por teléfono. El funcionario fue hasta la Redacción de La Nación con la conciliación para leérselas a los trabajadores. La gente la acató. A partir de ahí vino la negociación, sin medidas, pero con asambleas informativas.

NP­: ¿Qué se consiguió además del aumento?
SA: La empresa se comprometió por escrito que de marzo a septiembre va a discutir en el Ministerio de Trabajo el horario de trabajo de siete horas de convenio, las gratificaciones trimestrales que la mitad del personal la cobra y la otra no, y el feriado nacional que a los redactores no se les paga y muchas veces no se le deja usar el franco que se les da en compensación. Esta empresa gana paladas de dinero. Esta es una empresa clase A, millonaria, tenemos acceso a ver las facturas que hay. Si se consiguieran estos beneficios ya sería una mejora salarial importante en sí, amen del aumento general. Fue un triunfo muy grande.

NP­: ¿Cómo fue el rol del sindicato?
SA: La UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) cumplió un rol importantísimo en este conflicto. Realmente estamos muy conformes.

NP­: ¿Cómo se organizaron ustedes?
GB: Hemos tenido, paralelamente a las asambleas, reunión de comisión interna ampliada en un bar, donde la gente se expresaba mucho más libre que en la asamblea. En esas reuniones se generó ese diario (NdR: La Ración, que sacaban los trabajadores de La Nación) a partir de lo que decía la gente, que tenía muchas ganas de participar. De esas pequeñas reuniones paralelas se podían trasladar las decisiones a las asambleas para que las convaliden. Ahí nos enterábamos de los aprietes, a quién le habían aumentado el suelo por asistir a las asambleas para frenarlo, o a quién nombraban editor o sub-editor para que no participen más. Mecanismos para fracturar a la asamblea.

NP­: ¿Los jefes apretaron al personal?
SA: Hubo aprietes bastante densos. Pero se da una situación: la empresa está tratando a los jerarquizados de una forma bastante particular. No les da los mismos aumentos que a los empleados, están muchísimo más atrasados respecto a la inflación y hay un montón de cosas que consiguieron los trabajadores y la parte sindicalizada que ellos no tienen. Se dio un fenómeno muy especial. Si bien había gente que apretaba mal, porque los apretaban de arriba, ellos también estaban disconformes con la situación y no se podían sumar a la asamblea por la historia que tiene esta empresa. Por eso, una vez que se firmó el acuerdo, los jefes hicieron una especie de reunión sindical y le fueron a plantear a la empresa que querían los 500 pesos. Los pasaron para marzo. Estaban muy enojados en el directorio por cómo los jefes se les plantaban de esta manera. No había contra de toda la jefatura, sí de algunos secretarios y editores que tienen la camiseta puesta y piensan que el laburo no es editar el diario sino apretar a la gente. Lo llamativo fue que compañeras que habían recibido el aumento selectivo siguieron viniendo a la asamblea y dijeron: “Yo lo voy a cobrar pero estoy acá”. Eso fue muy importante para la gente. A la empresa le salió el tiro por la culata.

NP: ¿Cómo fue la experiencia de La Ración?
SA: Había gente que la editaba, otra que la diseñaba o que hacía el trabajo específico de diario. No éramos nosotros. Salvo dar una opinión o alcanzar una nota, no estuvimos en la redacción del diario. Se repartía persona por persona, lo hemos repartido en la puerta a la gente que entraba al diario, se enteraban los de afuera, que es lo peor que les podés hacer: sacar el conflicto afuera. Le tienen terror a eso.

NP: Nos llamó la atención que utilicen los argumentos de las editoriales de La Nación respecto a la seguridad jurídica y el respeto de la ley
SA: Es que acá se viola la ley. Tenemos la 12.908, que es el Estatuto del Periodista, que es una ley nacional. Y hay un convenio colectivo que ellos dicen que es viejo, porque es del 75, pero que está en vigencia. Acá se viola la ley con los feriados, con los horarios, con igual tarea igual salario, hay redactores de 7000 y de 2000, obviamente algo anda mal, y las gratificaciones y los beneficios no son los mismos para todos.

NP: ¿Cómo son las gratificaciones?
SA: Las gratificaciones son un cuarto de sueldo trimestralmente y un especial en diciembre. Un sueldo y cuarto de sueldo al año, un aguinaldo extra, que acá pagan en fecha.

NP: ¿Cuáles son los sueldos más bajos ahora?
SA: El que menos gana, es el aspirante está en 1.400 pesos. Para un redactor, el sueldo más bajo es 2280.

NP: ¿Qué mensaje enviarían a los trabajadores de prensa que salen a pelear por salarios?
SA: Lucha, lucha y lucha, no piensen quién no está, no ataquen a los compañeros que no van a las asambleas. Hablen afuera, hablen en los pasillos, traten de convencer. Acá se dio que alguien dijo: “¡Pero este está siempre sentado!”. Hagan rondas por la Redacción invitando, respetando al compañero que no se levanta. Eso a nosotros nos funcionó. No hagan locuras de pedir un paro total, porque si hay 500 trabajadores y son 70 en las asambleas, eso se vuelve complicado. Pero sí aprieten un poquito, atrasen el diario, que salga más tarde. Se asustan cuando atrasás el diario, aunque no lo vayas a parar. Atrásenlo, que salga más tarde.

GB: No permitan que se produzcan divisiones, no permitan que solucionen los problemas individualmente, esos son mecanismos de la empresa. Al compañero que no va a las asambleas no hay que criticarlo, hay que tratar de meterlo adentro, como pueda. Hay que ser respetuosos de los tiempos de la gente. En la medida que puedan ver esto, van a ir sumando más y a ellos les da mucho miedo la gente que está junta y organizada.

Febrero 2, 2007

página 4

NUESTROS ESTATUTOS

Febrero 2, 2007

El Estatuto del Periodista Profesional y del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas sostienen un andamiaje legal de derechos y garantías de orden político y laboral que, durante más de medio siglo, articuló y sintetizó los dos aspectos esenciales e inseparables de nuestro ejercicio profesional: la libertad de expresión y una estabilidad digna del trabajo.

La realidad laboral que vivimos en Perfil nos demuestra día a día que estos derechos y garantías, establecidos en nuestros estatutos, están más vigentes que nunca y que, como toda ley, para que no caiga en letra muerta, debe ser conocida por todos los trabajadores de esta empresa.

En ese sentido, consideramos imprescindible difundir a través de este medio, y en sucesivas entregas, las normativas que amparan a los trabajadores de prensa en su conjunto.

Jornada de trabajo
(Estatuto del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas)

Art. 8º) – El horario para el personal administrativo de empresas periodísticas no será mayor de 6.30 horas diarias y 36 semanales, debiendo cada jornada ser cumplida en forma continuada.
Queda exceptuado de esta disposición el personal que realice tareas de dirección y vigilancia y el de intendencia, con excepción de los telefonistas, para quienes el límite de horas de prestación de servicios se ajustará a las disposiciones de la ley 11.544.
Conceptúase a estos efectos, que realizan tareas de dirección y vigilancia, las personas que desempeñan cargos de:

A. Secretario general;
B. Inspector general;
C. Jefes o encargados de departamento.

La Secretaría de Trabajo y Previsión podrá autorizar la ocupación del personal con horarios discontinuos, cuando circunstancias debidamente acreditadas, a juicio de ésta, lo justifiquen.

Jornada Laboral y Horas Extras
(Estatuto del Periodista Profesional)

Art. 34º)- El horario que se establezca para el personal periodístico no será mayor de treinta y seis horas semanales. Cuando por causa de fuerza mayor o la existencia de situaciones propias de la profesión, se prolongue la jornada determinada precedentemente, se compensará el exceso con las equivalentes horas de descanso en la jornada inmediata o dentro de la semana, o se pagarán las horas extras con recargo del cien por cien. Las horas extras no podrán exceder, en ningún caso, de veinte mensuales.

Convenio Prensa Escrita y Oral: Art. 40º) – Se agregan al artículo 34º del Estatuto del Periodista (Ley 12.908) y al artículo 8º del Estatuto del Personal Administrativo de Empresas Periodísticas (Decreto 13.839 / Ley 12.921) las siguientes disposiciones:
Las empresas determinarán las jornadas de labor de acuerdo a las normas legales citadas. Se respetarán, asimismo las prácticas preexistentes, es decir, no se excederá la cantidad de horas que en promedio semanal se vinieran realizando, si ésta fuera menor al máximo legal.
El descanso hebdomadario será de cuarenta y ocho horas, preferentemente ininterrumpidas que recaerán en orden de prelación de acuerdo a las necesidades de servicios:
En sábado y domingo;
En viernes y sábado, o bien en domingo y lunes;
En días distintos a los anteriores.
Las normas precedentes deberán aplicarse atendiendo a mantener u obtener eficientes de productividad.

Febrero 2, 2007

página 7